📝 ¡Aquel verde Puñal!

Es difícil decir como este oscuro destino me persigue, ya llevo tres días en esta cárcel, tres días en esta celda donde algún día él también estuvo. Su muerte marcó mi vida y me llevo a seguir sus pasos. Busque refugiarme en algo para soportar mi dolor, lo encontré, pensé que sería mi gran amiga y termino siendo mi maldición.

-¿A qué te refieres con eso hombre? Cuéntame que es lo que te atormenta dijo Ricardo, su compañero en aquella melancólica celda.

Pues bien para explicarte, te contaré todo desde el principio afirmo él. Jose Guerrero un chico de tan solo 26 años, rubio, delgado, demacrado por sus hábitos de vida, con una sonrisa taciturna y unos ojos rojos y pequeños que se perdían entre aquellas grandes ojeras empezaría su triste relato.

- Yo soy yo- Dijo Jose con una suave y pesarosa voz que hacia las últimas silabas casi imperceptibles al oído. Viví con mis padres hasta los 11 años de la manera más feliz en la que un niño puede vivir, sin preocupaciones, sin problemas, sonreír mi forma de vida, mi inocencia mi principal característica. Fui el mejor en mis estudios, recuerdo las sonrisas de mis padres cuando recibían mis diplomas por excelencia. Siempre el primer lugar. Unos meses después mi padre fue enviado a prisión, en esa época desconocía el motivo.

Poco tiempo después, aquella tarde de jueves todo cambio ya casi era el final del quinto grado. Salí de mi acogedora escuela corriendo a abrazar a mi mamá quien siempre estaba de pie junto al viejo hombre que vendía los helados. Pero me detuve de repente, note tristeza en su semblante, unos ojos llenos de dolor y un nudo en su garganta, yo era pequeño e inocente en ese tiempo, pero supe de repente que algo malo había sucedido. Ella se arrodilló, me abrazo y estallo en llanto diciendo con su voz entrecortada:

-Jose no sé cómo decirte esto, pero… tu padre ha muerto, lo han hallado los guardias de la prisión en su celda después de haber dado un paseo por dos los patios principales. Te dejaré en casa e iré a mirar que fue lo que paso. Mi madre lloraba desconsolada y yo…. Yo también exploté en llanto. Lloramos desconsoladamente juntos hasta llegar a la casa en medio de un mar de lágrimas. Nunca se me había hecho tan largo aquel camino. Ese fue el momento que cambio mi vida para siempre amigo mío.

Ricardo únicamente se limitaba a mirar a Jose sentado en el piso de la fría celda.

Jose guerrero siguió con su relato… - Entre a sexto de primaria en un nuevo colegio y allí encontré un nuevo mundo. Encontré nuevos compañeros, encontré la cultura del hip hop, encontré la música rap, encontré mi primer amor, y encontré en la marihuana un refugio a mi dolor. La presión de algunos me llevo aprobarla por primera vez, desde entonces hace parte de mi rutina, de mi forma de mi vida. Su olor está impregnado en mi esencia y en todas mis chaquetas. Desde los 12 hasta los 16 fume con demasía, fume en exceso y pensando que yo la controlaba a ella, pero más adelante… más adelante me asuste porque me di cuenta de que era ella la que siempre ha controlado mi vida, mi existencia, mi estado de ánimo. Hubo lapsos en los que intente dejarla, pero fue imposible, eran noches en vela temblando de abstinencia, alcanzaba a completar 20 0 21 días, pero después recaía, cualquier motivo era excusa para fumar de nuevo.

-La marihuana amigo mío es como un puñal de un verde oscuro que te clavas tu mismo, cuartea tu alma y la empieza a destruir en pequeños fragmentos de locura. Te empiezas a odiar ti mismo, quieres cambiarlo, quieres dejar de fumar, pero no puedes y entras en una desesperación sin fin. Una desesperación entre dejarla y no tenerla. - Ahora amigo Ricardo fumo menos, pero sigo fumando. – mientras sacaba de su zapato un bareto armado, armado ya hace unos días y lo miraba con amor y odio al mismo tiempo.

Entonces por obvias razones empecé a perder muchas cosas importantes en mi vida. Mi hermana me descubrió mientras fumaba una noche en mi cuarto después de lo que yo catalogue como un mal día, mirándome con una cara de decepción recuerdo que me dijo – -Jose el día que deje esa mierda me vuelve a hablar.- Mi novia en esa época y mi mejor amigo se alejaron de mi vida poco a poco como el humo de un bareto en una noche fría.

¿Cómo conseguías el dinero para comprar hierba para fumar cada noche? –dijo Ricardo con una nostálgica voz.

-muy buena pregunta Ricardo- dijo Jose pidiéndole a señas un fósforo para encender el bareto que había estado escondido en su zapato por varios días.

- hombre no sabe lo difícil que esta conseguir marihuana dentro de esta prisión- mientras asentía con la cabeza y sacaba un fósforo de su bolsillo. -¡Pero continua!- dijo apresuradamente Ricardo.

Pues bien trabajé como mensajero en la moto de mi padre por varios años y todos los viernes subía a la L y compraba lo de la semana. Pero un día mi jefe se acercó a mí repentinamente, olio mi chaqueta y pregunto mientras me miraba fijo a los ojos – Jose, ¿usted fuma hierba, cierto?- yo trate de negarlo porque sabía lo que pasaría pero fue inútil. A los pocos días desempleado y sin dinero para consumir, sintiéndome desesperado, sudando frío y sentado en mi cama contemplé las posibilidades para solucionar mi estado actual. Pensé las posibilidades que ofrecía mi barrio y solo vi dos opciones rápidas y fáciles para conseguir dinero. La primera era robar con un parche del barrio la segunda empezar a vender marihuana, pero necesitaba tener para la primera inversión. Entonces después de unas horas como a la tres de la madrugada decidí lo que haría. Pues bien decidí hacer las dos. Robe los primeros meses hasta que tuve el suficiente dinero para invertir. Compre mucha hierba y me dedique a vender marihuana. El bareto armado a 800 y los moños en dos lucas. En la calle conocí a la que a los 2 meses como un acto de locura sería mi esposa, quedo embarazada cuando yo tenía 18 años y ella… Ella tenía 16. Pues bien el negocio fue creciendo y esa empezó a ser mi vida durante estos últimos doce años. Toda la noche salía a conseguir clientes para mi hierba pero hace tres días mientras vendías unos moños a un grupo de jóvenes en un parque cerca al barrio, me callo la policía. Tres motorizadas me capturaron obviamente con más de la dosis personal y ahora estoy condenado a seis años en esta prisión.

-Que mala surte hombre.- -Déjame adivinar, tu padre se dedicaba a lo mismo que tu verdad que si?- Ricardo hablo con una voz ronca esta vez.

Mientras el bareto pasaba de las manos de Ricardo a las manos de Jose, él dijo:

- Pues Ricardo simplemente déjame decirte algo antes de que mi cordura se pierda por los plones del bareto.

- A pesar de llevar tres días en esta prisión los dos capos de los patios principales creen que yo infiltro información de un patio al otro, tan solo tengo 26 años... Ahhhhhhhh…… -Mi hijo termina hoy su quinto grado de primaria, mi esposa debe estar en este momento sonriendo mientras recibe su diploma, y en pocos días cumplirá los doce años de vida…

Se escuchó un ruido ensordecedor y José callo tendido sobre su cama en aquella fría celda de solitarios barrotes.

Emebe

(Pastiche Horacio Quiroga)

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

💔 The last try 💔

💀 Aquellos ojos tan oscuros💀

🦊 ꃕ Conexión ꃕ