😼 Los 2 Gatos 😼😼
Los 2 gatos se miraron y sonrieron. Sigue por favor, dijo ella, estos son mis 2 gatos, el chico entró tÃmidamente…
Sigue, por favor, dijo ella, estos son mis gatos, el chico entro lentamente , entró y miró fijamente a los gatos porque los gatos lo miraron fijamente, ella no prendió ninguna luz, siguieron directamente al cuarto, pidieron algo de tomar y de comer a domicilio y se recostaron el uno junto al otro. Charlaron, conversaron, pues, los 2 habÃan tenido un dÃa agotador, era lindo estar en su cama, era lindo estar junto a ella, pero para ella esta situación era parte de su rutina, era otro fin de semana y nada más. Los gatos muy atentos iban y venÃan entraban y salÃan analizaban, esperaban, calculaban, se miraban con complicidad el uno al otro sabÃan cuál era su trabajo, sabÃan cuál era su misión, pues bien esperaron a que ambos quedaran profundamente dormidos y uno de los gatos se filtró rápidamente por debajo de las sábanas y mordió uno de los pies del chico, él despertó de un grito, levantó la sábana y el gato salió huyendo tan rápido como pudo, pero con esa sonrisa de maldad con esa sonrisa de complicidad con la que miraba al otro gato, el chico intentó manejar la situación y no darle importancia, pero ella se levantó un poco molesta, se notaba su expresión en el rostro, sacó a los gatos de la habitación y cerro la puerta sin mencionar una sola palabra, se recostó de nuevo en la cama y siguió durmiendo o eso parecÃa. El chico no dijo nada, simplemente notó que ella se molestó y notó la intención de los gatos, para él, era lindo estar en su cama, era lindo estar junto a ella, pero para ella esta situación era parte de su rutina, era otro fin de semana y nada más, para ellos era otro fin de semana, para ellos otro chico más, para ellos era parte de su rutina, fastidiar, entrar, salir analizar, esperar, morder, generar tensión y después dormir en la sala hasta el otro dÃa cuando la puerta fuera abierta de nuevo.
Buenos dÃas, amor, dijo ella, ¿cómo dormiste?, te gustarÃa que prepare algo para desayunar, el chico sonrió y afirmó, preguntó, ¿quieres que te ayude a algo? Déjamelo a mÃ, susurro ella, yo me encargo, se podÃa notar la tensión en el ambiente, ella estaba diferente, su actitud era diferente, muy enfocada en su celular, en sus mensajes, en chatear, no le estaba prestando la misma atención a él. Ella preparó un delicioso desayuno para los 2 y llamó al chico para desayunar en la sala, allà estaban los gatos planeando su próximo movimiento, los 2 gatos se sentaron cerca a él, cosa que no hizo ella, ella se sentó al otro extremo de la mesa mientras uno de los gatos se movÃa y miraba al chico con recelo, el otro gato introdujo su hocico en el chocolate del chico y empezó a tomárselo, el chico no sabÃa qué hacer, si dejarlo, si espantarlo, no querÃa causar más conflictos, pero le molestaba lo que estaban haciendo los gatos, y los 2 gatos lo sabÃan, pues era su trabajo, pues era su rutina, disfrutaban espantar chicos, molestarlos, fastidiarlos, morderlos para después contar sus prendas de diferentes colores en el clóset de ella.
Desayunaron y se recostaron otro rato, pero ya todo habÃa cambiado, el sentimiento, la atracción, su mirada, su actitud, sus palabras, sus besos, y su forma de actuar con él. El chico esperaba que pasaran la tarde juntos, que fueran a almorzar, que compartieran ese domingo, pero ella después de estar concentrada por varios minutos en su celular, dijo al chico que se fuera, ya que habÃa quedado en almorzar con alguien más, el chico sin saber nada de lo que pasaba en realidad, sin saber lo que vendrÃa aceptó cordialmente, pues no le vio problema alguno, tomo sus cosas, la besó mientras la tomaba por la cintura, pero ya nada era igual, chao amor dijo ella, me escribes, él tomó sus cosas apresuradamente y se dirigió a su casa. Los 2 gatos se miraron entre sà y luego la miraron a ella, los 3 tenÃan esa mirada de complicidad, esa sonrisa llena de maldad, sonrieron y se sentaron los 3 en el borde de la cama, contemplaron el clóset por un momento y agregaron a su lista aquella chaqueta morada de aquel chico que se acababa de ir para nunca más volver.
Los 2 gatos se miraron y sonrieron, pues habÃan logrado su objetivo, era otro más que venÃa, y era otro más que se iba para nunca más volver.
Los 2 gatos se miraron y sonrieron con complicidad, los gatos miraban el clóset y contaban las diferentes chaquetas, de diferentes colores, con diferentes aromas de diferentes chicos que vinieron una única vez y que ellos se encargaron de que fuera asÃ.
Sigue por favor, dijo ella, estos son mis 2 gatos, el chico entró tÃmidamente…
EMEBE
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